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jueves, 26 de abril de 2012

Recuerda que en la vida se vive de momentos y de momento en momento se nos va la vida.

si un día te entran unas ganas locas de no escuchar a nadie, llámame, haremos el amor en silencio.


Felicidad en estado puro, brutal, inolvidable, una gozada, es lo mejor del mundo... Mejor que la nocilla y los batidos de plátano... Mejor que la película de Grease, que la serie completa de los Teleñecos, que el fin de Pretty Woman... Mejor que una foto de Jon Kortajarena o la repetición del gol del mundial que ganó España. Mejor que el pequeño paso de Amstrong sobre la Luna, que una noche de Reyes Magos, que una cámara reflex, que la canción "Princesas" de Pereza… Mejor que una noche estrellada, que una notita en tu estuche, que una ventana salpicada por la lluvia. Mejor que un gol de Messi, que un vaso de leche con cola-cao a las 5 de la mañana... Mejor que un bote de Pringles, que un día de cine y palomitas… Mejor que un concierto de Nena Daconte, que el olor a nuevo, que unas gafas de Ray-Ban con cristales de ver, que las Hunter, que la música de David Guetta... Mejor que unos zapatos nuevos, que ver a un niño pequeño con el uniforme de tu colegio, que el momento en el que soplas las velas de tu tarta de cumpleaños... Mejor que la libertad. Mejor que la vida. Tú eres lo mejor de mi mundo.


miércoles, 11 de abril de 2012

Confieso que nunca he tenido pinta de ser la típica princesa de cuento. Nunca he aspirado a convertirme en una pierde zapatos, jamás he pensado en dormir cien años, y aunque nunca he creído apropiado entregar mi voz a nadie, he regalado todas y cada una de mis palabras. Nunca me he visto capaz de luchar por alguien, ni de evitar enamorarme de un inmaduro Peter Pan que no quiere crecer. Pero yo sí he creído tener envenenado cada poro de mi cuerpo, y he esperado un beso que no llegó jamás cada noche al acostarme. Confieso que nunca me he sabido las coordenadas que tiene un corazón para buscarlo, y no perderme mientras le pierdo yo a él. Tampoco he aspirado a convertirme en algo más que la antiheroina de mi propia historia. No nací para perder cosas, y aún así, parece que me paso la vida buscándolas. Confieso que nunca pensé que llegaría a estar aquí, esperando a que aparezca mi hada madrina con un par de converse desgastadas, que los cristales se me rompen, o mejor aún, dejando que el teléfono suene encima de la mesa porque a mi Peter Pan, le ha dado por hacerse mayor